Las Torres

Febrero 2007

“Las Torres” y la remodelación del barrio de La Paternal.
Sobre los 145.000m2 que se quieren construir sobre el Espacio Verde del ex albergue Warnes

La noticia de que en Marzo de este año, comenzaría la construcción en forma de torres de 145.000 m2, en lo que seria el 2º espacio verde de la ciudad de Buenos Aires, en un enclave central, como es la parte de Paternal conocida como La Isla, desde el punto de vista urbanístico, va ha ser una realización de mal gusto, que sería bueno que las autoridades lo reconsideren.

Este proyecto puede llegar a ser un caso de estudio para estudiantes y profesionales en lo relativo a lo que no se debe hacer desde la lógica  urbanística, tanto,  como desde la arquitectura interesante que plantea el equipo de arquitectos. Pero dejando el academicismo de lado,  el proyecto tiene la lógica del negocio, para inversores, constructores, y marcas de arquitectos.

La Paternal, y los barrios que la rodean formando la comuna 15, están desolados, el corazón de la ciudad Metropolitana de Buenos Aires, esta tristes por que lo han dejado a su albedrío. En Muchas décadas no se planifico, no se invirtió,  ni se lo mantuvo, calles rotas, y atormentadas,  con burda y descontrolada cartelería gráfica, veredas de peligro, arbolado abandonado, y  las fachadas empobrecidas. No tiene un centro público que le de identidad (la tradicional y oportuna plaza,  y su entorno,  con cine, cafés, restaurante, locales comerciales y transito de paseo con sus peatonales, espacios culturales, y de recreación para niños y jóvenes, etc., etc. ) y dentro de esta realidad se encuentra una parte del barrio paternal , que los vecinos llaman,  La Isla, porque esta abandonada a un costado del ferrocarril y,  sus pasos a nivel anticuados, peligrosos, ralentizadores del tiempo productivo de cada transeúnte.

Con esta descripción fenomenológica lo razonable sería un plan de rehabilitación y saneamiento  Urbanístico de toda la zona,  que articule el espacio verde existente, que abra otros, en los terrenos del ferrocarril, que le dé destino a las manzanas con edificaciones obsoletas, que plantee la centralidad del barrio, y que de solución a la vivienda, primero para quienes la necesitan inmediatamente.

Es de sentido común, que la remodelación abrirá el juego a proyectos que quieran realizarse en el barrio, y contemplará los posibles lugares y su impacto urbano-ambiental. Las Torres, molestan no solo por la escala. No responden a ninguna de estas premisas, por eso sería loable que el proyecto quede en suspenso, hasta tanto se haga el Plan de remodelación.

Después se tendrá que fundamentar muy bien, si es que se persiste,  en su construcción. Y tanto el plan de remodelación como tales fundamentaciones cuando se las presente en una exposición pública, la ciudadanía, los vecinos,   sabrán a que atenerse. Que yo sepa, nunca se expuso a los vecinos, la intención ni mucho menos la ejecución de este proyecto, de mucha  dimensión. Esto,  hasta hoy suena, digamos un poco autoritario.

Orientar la situación en esta dirección, sería el mejor gesto, que haga la administración para contrarrestar, eso que muchos piensan y,  otros  saben y engañan: una pura y dura actuación especulativa inmobiliaria que empieza con las torres y,  arrastraría, con aumento del valor del suelo, a la venta masivas de casas bajas, muchas de ellas preciosas piezas arquitectónicas de la mitad del siglo pasado, para su derrumbe,   y la construcción de: Torres.

Un paseo por la zona nos muestra que no hay calle que no tenga cartelería de las inmobiliarias,  indicando la venta de la propiedad,  con esas feas puntas de flechas, que sobresalen en las clásicas y bellas fachadas, preanunciando la invasión inminente de las torres todopoderosas.

Para que este negocio pueda llevarse a cavo,  se tienen que cumplir una serie de condicionantes jurídicas. A la sencilla y pensada campaña de marketing,  le precede un andamiaje político y jurídico de recorrido un poco más elaborado:

La ausencia de Planificación  territorial en todo el país,  y de un ordenamiento del uso del Suelo,  le afecta a casi todas  las ciudades. Por tanto,  y fundamentalmente,  a las grandes metrópolis,  como lo es Buenos Aires.

Y Para suplir este “desorden Planificado” se usa un Código de Planeamiento urbano,  último instrumento, valido, eso si,  cuando existen las figuras, que anteriormente hemos señalado como ausentes.

La especulación inmobiliaria puede tener una génesis relativamente rápida (Por la no existencia de planificación, controles y,  por decisiones políticas,) interviniendo en terrenos públicos o habilitando suelo a placer, como en  Puerto Madero, o  de tiempo prolongado, es el caso de la comuna 15.

En el barrio que hoy estamos  considerando: no se invierte, el municipio esta ausente. Comienzan a degradarse determinadas zonas del barrio, y la gente con necesidades básicas insatisfechas, las ocupa: La villa Miseria ”el Playón”, o el ex “albergue Warnes”, estos asentamientos, normalmente,  permanecen mucho tiempo. Los vecinos comienzan a inquietarse, surge el factor inseguridad.

Pues,  es ese el momento,    en donde comienza la acción. Quieren poner un interesante polo editorial en tierras públicas, hoy ocupadas por un asentamiento de familias excluidas.

Y  una “zona moderna” en lo que era un lugar conflictivo, (el ex Albergue recibe la implosión en 1991, los años siguientes son de negociación y preparación del proyecto, viene primero Carrefoure / Easy y en 1999, la aceptación del proyecto “Puertas de Agronomía”), Sin información ni consulta a la ciudadanía, hoy las quieren construir.

Saben,  porque son expertos en la especulación, que el vecino: – Entre la Villa Miseria y el Polo editorial, va a inclinar su opinión, sin lugar a dudas, por el Polo editorial, aunque se haga en tierras públicas, y sin una remodelación integral.

– Entre el recuerdo del ex albergue,  y las nuevas y “modernas torres”, pasa lo mismo. Parten de la base, que el conflicto esta ganado, que el especular todo este tiempo,  da sus frutos.

El vecino lo que quiere,  es que esos bolsones de miseria se solucionen, sea como sea. El vecino no es urbanista y tiene el tiempo demasiado ocupado para llevar adelante el día a día, pero si se le presentan otras fundamentaciones y algunas sugerencias para tener un hábitat y una calidad de vida mejor, seguro que opta y participa de la mejor manera para hacer el barrio más habitable posible.

La desequilibrada y caótica ciudad de buenos Aires necesita actuaciones sensatas. Los barrios, aprovechando la descentralización en comunas deberían realizar inmediatamente un plan de rehabilitación  barrial.

Presentando un avance de integración con los barrios que la rodean, y ambas cosas,  presentadas en Exposición Pública, en el barrio,  y con tiempo suficiente,  para que las sugerencias de los vecinos sean tomadas en cuenta,  si la fundamentación lo amerita.

Estas rehabilitaciones integrales demostrarían que la construcción de vivienda a plantear se realizaría respondiendo a la real necesidad habitacional, con un porcentaje marcadamente mayor para vivienda social, en relación a la vivienda comercial,  en consonancia con la solución al  déficit millonario de viviendas,  que tiene todo el país, y los cientos de miles  que tiene la Ciudad Real,

Estas medidas trascienden los enunciados técnicos,  y son ni más ni menos que instrumentos elementales que fortalecen  la aún débil democracia

Sea como sea, el punto de partida debe:

– Considerar al espacio público con la misma importancia que el resto de los componentes urbanos, proteger los espacios verdes y crear nuevos parques y plazas que se aproximen a la recomendación de la ONS de 14 m2 por habitantes.

– Prohibir inmediatamente la destrucción de edificaciones identitarias de la ciudad, sobre todo las construcciones anteriores a 1940 (Jugend Still,  Nuevo Clasicismo, Art Deco, etc. etc.), salvo que estén en situación extremadamente ruinosas que no se puedan salvar.

–                 Restringir  la altura máxima de los nuevos edificios para que sean más racionales a escala humana, entre 4 y 5 plantas, es decir de no más de 20 metros de altura, buscando el equilibrio morfológico y el mayor aprovechamiento del suelo urbano.

–                  Realizar un   estudio y tratamiento de los huecos de la construcción. Nos referimos al desequilibrio de alturas entre construcciones;

–                 Y un estudio riguroso del impacto que producirán, hoy y en los próximos años, más m2 construidos, con mayor densidad poblacional, sobre el suelo y subsuelo. Por lo tanto,  sobre los servicios en general, transporte público y privado e infraestructura de servicios.

–                 Y finalmente Imponer la obligación de ceder un porcentaje de los metros a construir, para espacio público y verde.

Creemos que todas estas medidas no obstruyen para nada la realización urgente de la planificación de la Ciudad Real, que requiere nuevos instrumentos para su gestación, (ya que el COPUA,   Consejo del Plan Urbano Ambiental, ha demostrado ser ineficiente, lleva más de diez años sin lograrlo, y además ha quedado desactualizado para enfrentar este desafió), y más tiempo,  ya que un Plan Serio, con el relevamiento, diagnostico, anteproyecto consensuado con la ciudadanía y el proyecto final, no se hace de un día para otro.

Por:

Pompeyo Ramos-Marrau
Arquitecto – Urbanista

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